La pesadilla de Balder y el crepúsculo de los dioses

por Pablo Zárate

Balder, el hijo del dios nórdico Odín y la diosa Frigg, sufría de terribles pesadillas. Todo el tiempo soñaba con su muerte.

Este hecho lo atormentaba de tal manera que su madre, para tranquilizarlo, hizo jurar a todas las cosas que no le harían daño.
A los efectos de la moralejas y enseñanzas mitológicas o por simple descuido divino, Frigg olvidó pedir ese juramento al muérdago, dado que lo consideraba muy joven como para semejante obligación.

Un día, mientras los dioses se divertían arrojándole cosas a Balder (dado que nada podía dañarlo), el dios Loki — quien sabía de la única debilidad de Balder y por quien sentía un gran desprecio — tomó una rama del muérdago, la afiló haciendo de ella una especie de dardo y se la dio al dios ciego Höd.

La muerte de BalderHöd, quien era el otro hijo de Frigg, se negó a jugar a tirarle cosas a su hermano justamente por su condición de no vidente. Loki, ofreciendole ayuda para que se divirtiese un rato, lo guió y le dió el dardo de muérdago. Al lanzarlo, el muérdago atravesó el corazón a Balder quien murió en el acto.

No se tardó mucho en descubrir que Loki estaba detras de este acontecimiento, y los dioses decidieron castigarlo.
Lo encerraron en una cueva y le pusieron cadenas para que no se escape. Cada tanto, una serpiente le lanzaba veneno a la cara provocandole un gran sufrimiento.
La historia dice que cada vez que Loki sentía un dolor, la tierra temblaba.

Según una profecía nórdica, tras un largo tiempo encadenado, Loki hallaría la fuerza para liberarse y desafiar a los dioses que lo castigaron.

Al mismo tiempo un poderoso frente de seres malignos daría inicio una lucha contra los dioses.
Los monstruos hijos de Loki serán algunos de ellos: el lobo Fenrir romperá sus cadenas y vencerá al sol y la luna; la serpiente del mundo, Jormungand, vencerá a la tierra, y Hel comandará a sus guerreros, fantasmas de los infiernos.

Todos lucharán, y casi todos los seres vivos, buenos y malos, morirán. Hacia el final de la batalla, el gigante Surtr escupirá su fuego aniquiliando a los que lograron sobrevivir.

Sólo algunos se salvarán: Yggdrasil, el Árbol del Mundo, y dentro de él, un hombre llamado Lif (vida) y una mujer, Lifthrasir (deseo de vivir).
Y cuando el fuego de la destrucción se apague por fin, Lif y Lifthrasir surgirán para fundar una nueva raza humana en un mundo idílico de bondad y felicidad.

Asumiendo que el mundo en donde estamos no es como lo describe la profecía, puedo concluir dos hipótesis.

  1. La profecía es una chantada criolla (lo criollo que puede resultar la cultura nórdica)
  2. El fuego de la destrucción aún no se ha apagado y estamos lejos de habitar un lugar de bondad y felicidad.


Para finalizar — y fuera de programa — la canción que ilustrará este humilde repaso por la historia nórdica es el tango “Cadenas” que habla, de manera muy sutil, del encarcelamiento del dios Loki.
Canta Mercedes Simone.

Mercedes Simone – Cadenas