El japonés errante
por Pablo Zárate
Zenón Santilán supo ser japonés.
O por lo menos eso ponía en su currículum cuando hablaba de sus previas experiencias laborales.
Es que para Zenón, ser extrajero, más que una condición es una profesión.
Como buen japonés ejecutó a la perfección las artes de la tintorería, el tango y las tradicionales poesías cortas, conocidas como “haiku”.
Esas poesias fueron tan importantes para él que publicó un libro con sus haikus más célebres.
Aquí transcribiré algunos de ellos:
“Cuando suben minas,
como usted,
el saltamontes duda.”“La sinceridad que opera
sobre terreno conocido
es mera reiteración.”“Mentí a ella,
vió mi envido,
cerró paraguas.”“Enamora la chance
de hacer diferencia
la indiferencia.”“Quieto, mi vida,
la guita
o la misma.“
El astro Sebastian Moon canceló sus charlas por tierras japonesas por culpa de este libro.
La palabra de ustedes
muy bueno. esos deditos habilidosos saben a la perfección lo que es atar todos los cabos y no dejar ni uno suelto. (Sebastian Moon! :D)