De lunares y evoluciones

por Pablo Zárate

No reconozco mi mano derecha se dijo así mismo mientras la inspeccionaba. Esta no es mi mano, no se siente mi mano… se comporta según mis deseos, pero… No. Tiene algo distinto. Ese lunar es nuevo.

La psicosis de lo cotidiano nos mantiene en foco pero cuando un detalle, por más ínfimo que sea, detona la duda; todos nuestros paradigmas pueden caer cual castillo de naipes.

Hay que aceptar, las cosas cambian. No importa qué. Todo cambia y nunca se vuelve a un estado anterior.

El regreso no existe.