De corazones rotos
La hija de la señora Vecar, Adriana, se encontraba de visita en la casa del sátiro Zenón Santilán. Ya por el segundo copetín, la muchacha dió rienda suelta a su disertación sobre lo mal que está el mundo y como nadie es capaz de apiadarse de los corazones rotos. Sobre todo el de ella. Zenón, [...]