Crónicas Absurdas: “Corazones muertos”

por Pablo Zárate

– I – El llamado

Ante el vacío que llenaba la hoja en blanco, el Artista se vió obligado a llamar a la dama de las inspiraciones.
Y la dama apareció, le acarició el rostro y dijo…

– II – La Musa comienza a hablar

Lo peor de los corazones muertos, es su naturaleza acabada.
El bombeo de sangre libre de corrupciones.
El néctar carmín que continúa su danza,
perdurando la existencia y la pesadez del aire vacío.

Lo peor de los corazones muertos, es la indiferencia.
Cuando ya no queda mugre en el barro del hastío.
Y ni las penas o las miserias encuentran lugar
en el armario de las verdades que no se dicen.

Lo peor… son los silencios que rompen el letargo.
La calma que carece de tragedia o de bienestar.
Aquella que no apacigua, puesto que no hay furia contenida.
El espacio, tal vez soez, entre la guerra y la paz.

Lo peor se encuentra en las miradas que no hablan.
En los ojos que no oyen y en las palabras que no tocan.

Lo peor son los “sin embargo” que parecen “tal vez“.
Las afirmaciones que no contradicen…
El cáncer que no llega a enfermar ni aleja a la muerte.

Aún así, y por sobre todo lo demás…
Lo mejor de los corazones muertos,
es que rara vez vuelven a latir.

Era de noche y estaba descorazonado, mi mente y los latidos: mi única compañía… a grito desesperado alcé mi pluma, para que su tinta desangrara mis crónicas absurdas.