Guía para la vida o instrucciones para pedir la cuenta en un café Havanna

por Pablo Zárate

  1. Pretenda prisa y urgencia por estar en otro lado. Las personas importantes no pierden tiempo y nunca esperan, sino que se hacen esperar. Con la frente en alto llame al mesero o mesera que lo atendió.
  2. Dependiendo de si es zurdo o diestro, escoja un brazo. Luego extiendalo un poco por encima de su frente y empuñe suavemente la mano. A la vez, acerque los dedos pulgar, índice y mayor hasta que las tres yemas se toquen, como si sostuviese una lapicera imaginaria. Una vez lograda dicha posición, realice un leve vaivén de izquierda a derecha, como si estuviese firmando el aire. La persona que lo atendió comprenderá perfectamente la seña indicada y comenzará el proceso de adición correspondiente a su mesa.
  3. Relaje su mano y baje su brazo. Respire con la confianza de aquellos que han sido iluminados. La confianza que sólo se consigue con las órdenes dadas sin mediar palabra alguna.
  4. Para apresurar el procedimiento, comience a seguir con la mirada al mesero. Esto provocará en el susodicho una presión y además lo educará, puesto que le señalará cuál es su posición en este mundo, que lugar posee en la cadena alimenticia y que tan cerca está de la base piramidal del éxito.
  5. No lo mire con tanta intensidad. Pensará que lo está seduciendo.
  6. El total de lo consumido, también conocido como “la cuenta“, se manifestará frente a usted en forma de un pequeño rectángulo de papel con inscripciones esotéricas impresas en tinta sutil. Allí se detallará lo que consumió y otra serie de datos que nada tienen que ver con la vida. No malgaste su tiempo leyendo. Dirija su mirada hasta el final y notará la suma a pagar.
  7. Cuente lentamente sus billetes y siempre deje una suma mayor al total de lo que “la cuenta” reza. Si se siente generoso, puede obsequiar el excedente como propina, demostrando así que los grandes no se han olvidado de aquellos que padecen injusticias.
  8. Ejerciendo una fuerza desde sus pies, inclínese verticalmente y levántese de la silla. También puede apoyar las manos sobre la mesa y así mantener un balance, aumentando la gracia al elevarse. Bien se sabe que solo las personas sofisticadas como usted logran movimientos agraciados aún en las más simples acciones.
  9. Distinga la salida y diríjase hacia ella con una sonrisa satisfactoria. La sonrisa que tienen los vencedores una vez que consiguen pagar por el servicio que han escogido.
  10. Una vez afuera, disfrute de la vida. Lo ha logrado. Ha honrado el establishment. El mundo será, gracias a usted, el mismo lugar que ayer.