Si estas leyendo estas líneas es porque por algún extraño motivo te interesa más el narrador de historias que sus historias propiamente dichas.
Pues bien, hablar de mi no es una opción, por lo menos no por este medio. Asi que para preservar el misterio diré tan sólo un par de cosas que tal vez sean suficientes para darte a entender que lo importante en este blog no es el quien sino el que.
No escribo este blog para que la curiosidad de aquel que me visita sepa de que se trata mi vida.
Por lo tanto, si entras para conocerme, te doy una serie de advertencias que tal vez te sean de ayuda:
En este blog van a predominar historias. Cuentos. Me gusta contar sucesos reales y ficticios.
Estas historias no me definen. Y si lo hicieran, jamás lo daría a entender.
Las historias no hablan de mi sino de quien me lee. En otras palabras, VOS.
Todos los cuentos son de mi propiedad. Caso contrario, mostraré la fuente antes de comenzar el relato.
No me interesa generar debates por lo que escribo. Si suceden serán bienvenidos, pero quiero dejar en claro que no escribo para la controversía… escribo para quien quiera leer una historia.
“Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Esto es todo.” Oscar Wilde.
Esto mismo se aplica con mis posts.
Pues bien, sin más preambulos, te invito a que continues leyendo una historia.
Gracias.
Nadie ha dicho nada